La rompida de la alarma

En el Bajo Aragón se produce la Rompida de la Hora en Semana Santa, para celebrar el fallecimiento de Jesucristo. 

El 14 de marzo de 2020 se produjo la Rompida de nuestra forma de vida al decretar el gobierno de España el estado de alarma, a causa de la Pandemia producida por un virus que causa la COVID-19.  

Desde ese momento se han producido en nuestras vidas una serie de rompidas o roturas.  

Se nos ha roto una forma de vida muy hedonista en la que, en las sociedades catalogadas como primer mundo, la población en general disfrutábamos de libertad de movimiento y de un acceso casi ilimitado a todos los productos de consumo, para todo tipo de bolsillos, que este tipo de sociedades pone al alcance de la ciudadanía. Pero esa rompida de la libertad de movimiento trajo como consecuencia otras rompidas mayores. 

Con la alarma se ha roto la contaminación acústica

Al desaparecer casi completamente la circulación de todo tipo de vehículos a motor, y bastante de la actividad fabril, se rompió la contaminación galopante que estaba alterando gravemente la salubridad de nuestro planeta y causante entre otros del cambio climático (con permiso de los negacionistas). Hemos recuperado una atmósfera mucho más limpia y saludable, sobre todo en las grandes urbes. 

También se rompió la contaminación acústica. De repente descubrimos en las ciudades un silencio que nos resultaba extraño porque, excepto cuando te ibas de excursión a la naturaleza o de viaje a pequeños pueblos, hacía años que nuestros sentidos habían dejado de percibir. Un silencio que hacía muchísimo tiempo que había desaparecido del medio urbano. Ni siquiera en las horas nocturnas donde el tráfico rodado, el vocerío en zonas de ocio, cientos de compresores de aire acondicionado o de instalaciones frigoríficas de todo tipo de actividad comercial, cuando no de música o televisores del vecindario a volúmenes poco recomendables. 

Un silencio roto solo por sonidos humanos

Un silencio, repito, al que poco a poco nos hemos vuelto a acostumbrar, roto exclusivamente por los sonidos humanos: conversaciones en casas o balcones, juegos de niños, y por supuesto el de la música y televisores pero que, desaparecido el tráfico, y la actividad comercial ruidosa, casi que se agradecían. También los pájaros nos obsequian cada día con sus trinos y, además, de varias especies. 

Se ha roto, al menos para una larga temporada, la libertad de disfrutar de actividades tan agradables como ir a la piscina, al cine, al restaurante, a gimnasio, de tiendas, etc., con plena tranquilidad, sin tener que mirar a los demás con recelo y temor por si nos van a contagiar un virus que en algunos casos llega a ser mortal. 

¡Qué decir del disfrute de los familiares y amigos! Absolutamente roto.  De esos abrazos y besos que echamos de menos dar y recibir. ¿Cuánto tiempo podremos aguantar sin abrazar, besar o estrujar a padres, hermanos, hijos y nietos, por citar sólo a los más cercanos? Al menos los que han/hemos podido acceder a los medios de comunicación modernos han/hemos podido mantener contacto visual con todos ellos. 

Pero como todo es susceptible de romperse, ha llegado ya el momento en que se empieza a romper, eso sí a trocitos, el estado de alarma. 

Ha comenzado a romperse el sonido del silencio

Ha comenzado a romperse el sonido del silencio. Ayer, de buena mañana, seguía escuchando trinos de pájaros, pero con un ruido sordo de fondo de tráfico rodado. El sonido del ascensor propio de una comunidad de vecinos que comienza a moverse de manera continuada. Y ya por la tarde un auténtico escándalo desde las primeras terracitas abiertas en el vecindario y llenas a rebosar.  

El único sonido que no se ha roto, de momento, es el de los aplausos de las ocho de la tarde de los ciudadanos agradecidos a la labor de los servidores públicos, y el de las cacerolas de las nueve de la noche dedicados al gobierno.  Sería deseable que ambos se rompieran también. Será indicio de la rompida de una situación anormal. Responsabilidad y solidaridad es lo que necesitamos fortalecer para que no se produzca la Rompida de la Desescalada y todo salga bien. 

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