cuarta revolución salud mental

La cuarta revolución en salud mental

Las personas con problemas de salud mental graves han sufrido una larga historia de marginación y, hasta hace pocas décadas, el principal modelo de atención se organizaba en torno al internamiento durante largos periodos de tiempo, o incluso de por vida en instituciones psiquiátricas, siendo víctimas de una actitud general de exclusión, sin la protección necesaria y habitualmente formando parte de los grupos sociales más desfavorecidos.

Podemos decir que la atención en salud mental ha ido cambiando y ha estado sujeta a diferentes momentos evolutivos, pudiendo identificar cuatro hitos históricos que han generado profundos cambios en la manera de atender y entender a las personas con trastornos mentales. Conocer esta evolución nos puede ayudar a caminar, por fin, en la dirección correcta respecto a las necesidades que tenemos hoy como sociedad respecto a la salud mental.

Revoluciones

El 11 de septiembre de 1793, la Asamblea Nacional Francesa concede el permiso a Plilippe Pinel para liberar de las cadenas a los internados en la Salpêtrière, considerando este hecho como el primer exponente de la psiquiatría científica y a Pinel como  el  verdadero primer psiquiatra. A partir de ese momento se adoptará de manera oficial el manicomio como el lugar de tratamiento de los enfermos mentales.

La introducción de nuevos tratamientos psicológicos, biológicos y sociales y en los años 50 del pasado siglo, los psicofármacos,  supuso un cambio radical en la atención de las personas con problemas de salud mental y  permitió dar un giro al abordaje del tratamiento.

A partir de la Segunda Guerra Mundial se pone en evidencia que los manicomios se han ido convirtiendo en un elemento de aislamiento social, cronificación, deterioro personal y marginación, a la par que ineficaces desde la perspectiva terapéutica. Y en 1953, la Asamblea de la OMS introdujo la salud mental como una formulación discursiva que supuso ampliar la mirada de la atención psiquiátrica a la prevención y el desarrollo de servicios comunitarios y revisar la asistencia manicomial,  poniendo el acento en la necesidad de un trabajo comunitario que supere la atención centrada en los hospitales psiquiátricos. De esta manera, la OMS plantea la salud mental como un campo social particular, donde intervienen diferentes disciplinas, dejando de ser un ámbito exclusivamente médico. Así, se vincula  la salud mental a los procesos de reforma psiquiátrica, de los cuales, la SALUD MENTAL COMUNITARIA se convierte en el modelo asistencial idóneo. El desarrollo de este modelo tiene sus luces y sus sombras, pudiendo afirmar que los procesos de reforma no están aún acabados.

Nada de nosotros sin nosotros

Con el cambio de siglo se va desarrollando un nuevo paradigma, en el que la recuperación de la ciudadanía, los derechos de las personas con problemas de salud mental y la participación de las mismas en todo lo que les afecta «NADA DE NOSOTROS SIN NOSOTROS» se convierte en los principios que han de regir la organización en la atención a la salud mental.

Esta cuarta revolución, podríamos denominarla la REVOLUCIÓN DE LOS DERECHOS y viene avalada por la CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD (CDPD) de la ONU, aprobada en 2006 y ratificada por España en 2008, que tiene como objetivo promover y proteger los derechos de las personas con cualquier tipo de discapacidad.

La CDPD matiza que los derechos de las personas con problemas de salud mental no están limitados por la discapacidad, si no por las barreras sociales que pueden impedir que  estas personas  ejerzan sus derechos en igualdad de condiciones que el resto, siendo evidente que las personas con problemas de salud mental siguen encontrando barreras  para su plena inclusión y se siguen vulnerando sus derechos en todas partes del mundo.

LA CUARTA REVOLUCIÓN de la salud mental tiene el reto de garantizar los derechos de los ciudadanos y ciudadanas con problemas de salud mental, que según la OCDE seremos uno de cada dos a lo largo de nuestra vida, quizá usted, o quizá yo.

Y el ejercicio de estos derechos pasa por la plena inclusión y participación activa de todas las personas con problemas de salud mental, como ciudadanos y ciudadanas de derecho que son, resaltando el valor de sus contribuciones a la comunidad.

Firma del Post:

  • José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.
  • Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.
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