violencia de genero y trastorno mental

Género, violencia y trastorno mental

Introducir en la agenda política la violencia de género ha conseguido dar visibilidad a una situación que ocurría de «puertas adentro» y con ello responsabilizar a toda la sociedad en su denuncia y en su prevención. España fue punta de lanza a nivel legislativo y de recursos para las víctimas de violencia de género, tanto para la intervención como para la prevención. Así, nació el concepto de violencia hacia las mujeres como delito, violación de derechos humanos y grave problema de salud pública.

Si a la situación de violencia de género le unimos otra variable, la enfermedad mental grave, nos encontramos con la invisibilidad y el rechazo. Los trastornos mentales llevan implícito un estigma que generalmente invalida la narrativa de las personas y generan un trato discriminatorio y rechazo social. Las mujeres con un trastorno mental son un colectivo especialmente vulnerable que se enfrenta a un riesgo de entre 2 y 4 veces mayor de sufrir violencia de género, lo que contrasta con la baja detección y a lo que hay que añadir la mayor dificultad para acceder a los recursos disponibles.

Escasos recursos para la atención

Entre los factores de riesgo que aumentan esta situación se encuentran: mayor dependencia de la asistencia de otras personas, especialmente sus parejas, la menor credibilidad que se da a su relato cuando acuden a algún profesional, las mayores dificultades de acceso a la información y servicios, en parte relacionados con su enfermedad y en parte debido al estigma asociado, el menor grado de autoestima, la ausencia de reconocimiento de violencia por parte de la propia mujer y la discriminación social secundaria a su problema de salud mental.

Frente a esta realidad nos encontramos con que los profesionales de salud mental, en general, no tienen la formación adecuada para detectar e intervenir en este campo y los recursos específicos para mujeres víctimas de violencia de género suelen tener importantes dificultades para incluir a mujeres con un diagnóstico psiquiátrico, pudiendo llegar a ser incluso un criterio de exclusión tener un diagnóstico psiquiátrico.

Maltrato institucional

Así, nos encontramos que aunque han aumentado notablemente las actuaciones en el sector sanitario y social dirigida a la protección de las mujeres frente a la violencia de género, a la información en la población general y a la formación de los profesionales implicado en este campo, las mujeres con problemas graves de salud mental constituyen un colectivo vulnerable a las que no llega fácilmente este tipo de actuaciones. Cuando la atención a las personas con diferentes problemáticas se parcela excesivamente, la dificultad para decidir cual es el recurso idóneo se complica, lo que obliga a la persona a acudir a distinto recursos pudiendo convertirse en lo que se denomina «maltrato institucional» si las intervenciones de los diferentes dispositivos no están debidamente coordinadas.

No podemos tampoco olvidar las repercusiones que tiene la violencia sobre la salud mental de las mujeres en general, viéndose altamente incrementada cuando la mujer sufre un trastorno mental grave, con el consiguiente agravamiento de su enfermedad.

Aumentar la detección y desarrollar las acciones necesarias para la atención a las mujeres con enfermedad mental grave que sufren violencia de género tiene que ser una prioridad. Luchar contra el prejuicio que llega a desvalorizar sus opiniones,  sentimientos o hechos,  dar a conocer y facilitar el acceso a los recursos sanitarios y sociales, promover la capacitación de la mujer para el reconocimiento de su situación de maltrato y para la búsqueda de soluciones, sensibilizar y formar a los profesionales sanitarios y sociales para detectar y atender estas necesidades y disponer de los recursos adecuados son necesidades obvias.

Trabajar en salud mental e investigar desde la perspectiva de género y la lucha contra el estigma

8 NOVIEMBRE, 2020

Firma del Post:

  • Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.
  • José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.
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