Erradicación de la MGF: meta 2030

Mutilación genital femenina

El 6 de febrero es el día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF) y no queremos, en este contexto en el que parece que solo se presta atención a lo relativo a la pandemia, dejar pasar esta fecha sin señalarla para reivindicar acción contra la violencia sobre tantas mujeres y niñas. Cada año en torno a 4 millones de niñas en el planeta corren riesgo de ser víctimas de ablación genital, la mayoría antes de cumplir los 15 años.

Sirve como inicio a este post nuestra más rotunda condena a este terrible atentado contra la integridad, salud, dignidad y derechos de niñas y mujeres. Una dolorosa realidad que sigue, a fecha de hoy repitiéndose cruelmente de manera vergonzosa para la humanidad. Violando de la forma más repugnante los derechos humanos de las niñas y las mujeres con el objetivo de eliminar su placer sexual, por razones que tienen que ver con las costumbres, la cultura o la religión. Nuevamente la constante de la sexualidad y la salud sexual y reproductiva de las mujeres en la palestra del patriarcado como forma de control y violencia contra las mujeres.

Covid19 y MGF

La pandemia del covid19 ha traído consigo un aumento de la violencia contra las mujeres y niñas. Violencia que se incrementa con los confinamientos, en todas sus formas. La MGF no ha quedado al margen. El cierre de los colegios, y con ello la interrupción de los programas de ayuda para proteger a las niñas, según ha advertido Unicef y Unfpa, puede provocar un aumento de la mutilación genital en la próxima década en países donde es común esta abominable práctica. En concreto, pueden producirse dos millones de casos adicionales de MGF durante la próxima década.

Esta práctica refleja una cruel desigualdad entre los sexos muy arraigada, y constituye la forma más agresiva y extrema de discriminación contra mujeres y niñas. La ablación viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física y psicológica, el derecho a no ser sometidas a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el horrendo procedimiento da como resultado la muerte.

El camino recorrido

El día 6 de febrero se instituyó por la subcomisión de Derechos Humanos de la ONU como día Internacional de Tolerancia Cero con la mutilación genital Femenina ,  para denunciar los efectos de la resección total o parcial de tejido de los órganos genitales femeninos sin finalidad médica. Esta fecha se eligió coincidiendo con la declaración oficial con dicho título, que realizó la primera dama de Nigeria y portavoz de la Campaña contra la Mutilación Genital Femenina, Stella Obasanjo, durante la conferencia  organizada por el Comité Inter-Africano en Prácticas Tradicionales que afectan a la Salud de Mujeres e Infancia en 2003.

Tiempo después, en diciembre de 2012 la Asamblea General de las Naciones Unidas exhortó a los Estados, el sistema de las Naciones Unidas y a la sociedad civil a luchar para lograr la eliminación de la MGF a través de la Resolución 67/146, intensificando los esfuerzos mundiales en diciembre de 2014 con la resolución 69/481  donde se pide  a los Estados que desarrollen, apoyen y cumplan estrategias para prevenir esta práctica, donde se incluye la formación de personal médico, trabajadores sociales y líderes locales y religiosos asegurando así el apoyo y cuidado a las mujeres y niñas en riesgo de sufrir está  mutilación o que ya la hayan sufrido.

En el planeta, la ablación es perseguible en 50 Estados africanos, en todos los Estados europeos que han ratificado el Convenio de Estambul, y, por supuesto, en todos los Estados miembros de la UE. Es importante mencionar que, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos o al Tribunal de Justicia de la Unión Europea solo llegan este tipo de asuntos desde la perspectiva del asilo, por lo que  el tratamiento dispensado es básicamente de carácter protector ya que llega a los a los tribunales internacionales por denegaciones de asilo.

En España la MGF quedó tipificada como delito mediante la Ley Orgánica 11/2003, publicada en el B.O.E. del 30 de septiembre de ese mismo año.

La ley española contempla en el artículo 149 del Código Penal, la pena de entre seis y 12 años de cárcel a cualquier persona que practique una MGF a otra persona dentro del país. Además, otra modificación del Código Penal se introdujo con la L.O. 3/2005 de 8 de julio, que reformaba la L.O. de 6/1985 de 1 de julio. A partir de  esta modificación, los jueces pueden perseguir extraterritorialmente también a aquellas personas residentes en España que viajan fuera de nuestras fronteras para realizar esta práctica.

Otro aspecto fundamental en la lucha contra la MGF en nuestro país, ha sido  la puesta en práctica de protocolos de actuación integral ante la MGF, no sólo de  prevención y detección precoz, sino  en los que también se incluye la atención psico-sexual y quirúrgica de las secuelas.

La lucha continúa

Para la erradicación de la MGF es indispensable continuar la labor educativa y de concienciación de la población como la que junto con otras acciones, realiza el Programa dirigido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas y UNICEF, implicando a asociaciones, gobiernos, activistas y miembros de las comunidades como líderes religiosos y ex-mutiladoras.

Queda mucho trabajo por hacer en el presente y futuro… las niñas del planeta deben tener garantizado su acceso a la educación, y la sanidad, incluida la salud sexual y reproductiva.  Y las leyes deben protegerlas e impulsar nuevas normas sociales en el marco de la igualdad.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU recogen erradicar la mutilación genital femenina. Pero para cumplir esta meta es clave la financiación. Se considera que se precisan 2.400 millones de dólares para los próximos 10 años, de los que la mayoría aún no han sido recaudados; lo que hace que existan serias dudas sobre su éxito en el contexto de las urgencias y carestías de la pandemia.

Se dice que la pandemia, debido la crisis económica consecuencia de ella, ha hecho retroceder más de una década a los países respecto a su desarrollo y la pobreza. Lo que no se dice tanto es que la pandemia está haciendo retroceder en igualdad y los derechos humanos de las mujeres, y la agudización de todas las formas de violencias machista dolorosamente lo atestiguan.

Firma del Post:

    • Carmen Montónfeminista y exministra de Sanidad, Consumo y Bienestar social.
    • Susana Hernández:  enfermera y feminista.
    • Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar.

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