Risas de fondo

Persona chupando tapa de yogus con el logo de Pfizer

El riesgo de que se interprete que los contratos firmados por la Comisión Europea y las empresas farmacéuticas son una mierda pinchada en un palo es muy alto, altísimo. Que la comisión, la institución encargada de la gestión de los asuntos que nos afectan como europeos, oculte el contenido de estos contratos es fácil de interpretar como que lo escrito nos irritaría, sorprendería, enfurecería… Nada que les guste a los promotores de los tachones.

Asumieron como bueno que existieran contratos de provisión de vacunas para los ciudadanos de la Unión. Lo del resto de ciudadanos daba un poco igual. Estamos en modo sálvese quien pueda y al menos somos un club de 27. Esa entiendo que era la prioridad de los negociadores, sacar los contratos adelante a cualquier precio y con ellos creer que garantizaban el suministro de vacunas. Pero para mí que les faltó habilidad, les sobró prepotencia o simplemente es que son tontos del bote.

La negociación del mercadillo

Se paga un buen dinero por cada dosis de vacuna, más de lo que pagan o pueden pagar otros. Eso permite que vengan aquí y no se vayan a otro sitio a vacunar a otras personas que también las necesitan. Hay pocas y los vacunables son muchos y con mucha prisa. Como en cualquier venta en la que el comerciante ve el bulto en la cartera y la prisa desesperada del comprador, aprovecharon. No se si les suena eso de «yo con este precio pierdo dinero» o «no me saco nada». En cualquier zoco o mercadillo oyes la misma negociación, pero esta te la crees, es lo que tienen las corbatas. Corbatas que igual venden acciones el día bueno que te hacen una entrevista jurando que en realidad son una ONG camuflada. Resumiendo, en el tema pasta gana la industria, por millonada.

El mito de Penélope

¿Y cuándo dice que lo quiere? ¿Para ayer dice?, ¡sin problemas jefe¡ Ayer se las ponemos donde usted nos diga.

Y la parte contratante de la primera parte se quedó tan contenta.  Y ahí está, esperando en la estación a que llegue el tren de las vacunas. Y no viene, y no viene. No se lo pueden creer, con lo serios que parecían los señores del contrato. ¿Han dejado algún teléfono? Si, comisaria, sale un contestador, dice que nos las traerán cuando arreglen una máquina que se les ha estropeado, justo la que embotellaba nuestras dosis. Una fatalidad, ¡qué mala suerte¡ Pero que no nos preocupemos que ya han pedido la pieza a Alemania, que la máquina es de las buenas. Segundo gol.

Se empiezan a doblar de la risa, como los juncos.

El paradigma de las tapas del yogur

Esta es magistral. El caso es que estaban exultantes por haber comprado las vacunas a precio desorbitado, como los yogures, con los cuatro pegaditos. Hasta ahí todo bien. Y ahora nos dice la parte contratante de la segunda parte que como hay mucho yogur pegado a las tapas, pues que las chupemos, que eso hace como un vasito. Y por cierto que a partir de ahora nos cobrarán las tapas y mandarán tres por el precio de cuatro, eso sí, con sus tapitas para que las chupemos. Ya les digo, genial.

Y si algo falla, ni al maestro armero

Y si algo falla, las reclamaciones al que compró las dosis por hacerlo con poca cabeza. Vamos que si nos sientan mal los yogures que fabricaron, que corran a gorrazos a mi madre que fue la que los compró en el súper.

No me extraña que tachen parte del contrato. Da penica reconocer que uno se creía en un club poderoso que haría hincar la rodilla a los malvados, pero doblada ha venido. También es cierto que, si a 27 nos la han liado así, si vamos solos aún estamos mirando la bolita…

Llevamos años viendo que el modelo de propiedad intelectual genera falta de acceso a medicamentos esenciales a la mayoría de la población mundial. La situación excepcional que sufrimos avala la toma de medidas excepcionales en ese campo de forma que se facilitara de forma inmediata que muchos fabricantes tuvieran la posibilidad de producir las vacunas, dado que, como nos repiten sin cesar, no lo hicieron para ganar dinero.

Dado que no saldremos mejores, ni más ricos, ni siquiera más listos, aprovechemos para anotar en algún lugar las cosas que no funcionaron, por si alguna vez se pueden cambiar.  Lo molesto no es solo morirse, es hacerlo mientras oyes las risas.

Síguenos y comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *