Anna y Olivia

Anna y Olivia

Anna y Olivia. No puedo añadir ni una palabra sobre este asesinato machista. Solo puedo decir que me sumo al sentimiento colectivo de un dolor infinito.

Casi sin solución de continuidad me recorre el cuerpo, la repugnancia que siento por los discursos negacionistas que un día como hoy intentan hacerse un hueco pidiendo modificación del código penal para desviar la mirada hacia donde no es, o aquellos que se atreven a meter la cuña de las denuncias falsas, o los que intentan, sin vergüenza alguna,  a relativizar diciendo que la violencia no tiene género y que hay padres asesinos, como madres asesinas… ¡lo que hay que oír y leer precisamente un día como hoy!. Hoy duele más.

Y me siento en la obligación moral y ética de tomar la palabra para hablar claro, y lo más alto posible.

En la explicación de los asesinatos a niños y niñas como el que hoy tristemente lamentamos está la violencia vicaria, la violencia de género, el machismo, el patriarcado. Son crímenes machistas cometidos con el propósito cruel, por partida doble, de infligir el mayor daño posible a la madre, a la mujer. Una venganza machista cuando las mujeres dan el paso de intentar romper con el maltratador. Y tenemos que saber que la mayoría de las mujeres buscan escapar de la violencia de género y del maltratador a través de la separación y divorcio, no de una denuncia de malos tratos. Así se entiende la negativa a la custodia compartida impuesta. Y en esa lógica se debe extremar la precaución en el régimen de visitas de los niños o niñas ante la menor sospecha de maltrato, hacia ellos y/o sus madres.  Un maltratador no es un buen padre. Un maltratador no es un buen hombre. No es una buena persona.

Negar la violencia machista en todas sus manifestaciones es ser cómplice de un esquema social basado en el sometimiento de las mujeres a los hombres, empleando todos los medios a su alcance, también la violencia en todas sus variantes, física, psicológica, sexual, económica, vicaria… La violencia tiene género. Es violencia de género. Desde 2003 han sido asesinadas por los maltratadores 1097 mujeres. Más de 500 huérfanos y huérfanas por asesinatos machistas. Y casi 40 niños y niñas han sido asesinados como consecuencia de ella.

Para sustentar la negación de la violencia y la igualdad se emplea en contraposición el término ideología de género, que ha sido acogido con fervor por la ultraderecha. Negacionistas de todo el planeta están utilizándolo al mismo tiempo. ¿Y cómo es posible que se haya globalizado tan eficazmente? Este término para desinformar sobre los derechos de las mujeres y las personas LGTBI surgió en 1995 como estrategia discursiva durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing.  Y el concepto se viralizó en 2016. Con este término se apunta para matar dos pájaros de un tiro, el feminismo y el activismo LGTBI. Los objetivos que tiene marcados como anatema son el matrimonio igualitario y el reconocimiento de la identidad de género; la interrupción voluntaria del embarazo y la violencia de género.

Y mientras … El machismo mata. Todos los días en cualquier lugar del planeta. Es estructural. Y el único antídoto contra este terrorismo machista es la igualdad en el más amplio sentido.   El feminismo salva vidas. Y además las hace más felices y sostenibles.

Hoy después del dolor cabe reclamar una reacción cívica y ética, una reacción democrática contra el negacionismo, contra la violencia de género y contra el machismo. Cabe reclamar   unidad en la lucha contra la violencia de género sin equidistancias, ni trampas. Por los niños, por las niñas. Por las mujeres. Por las personas que quieren convivir en paz, en el respeto y la igualdad.

Anna y Olivia descansen en paz.

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